LECTURA LITERARIA Y ANIMACIÓN LECTORA
En este tema aprendimos qué
características deben tener las buenas actividades para trabajar la literatura
con los alumnos y alumnas de primaria.
Al comenzarlo, nos hicieron
referencia a un hecho que debemos tener en cuenta como maestros y con el que
estoy muy de acuerdo pues me resulta muy motivador, utilizar a los niños
también como animadores de sus compañeros.
Cuando hablamos de lectura,
hablamos de una competencia lingüística. Esa competencia nos permite leer cualquier texto.
Hemos de tener en cuenta que por
una parte está la diversidad de textos y por otra la diversidad de formas de
leer. Así mismo, hay diversos tipos de lectura en función del tipo de texto y
de la intención lectora.
Es importante decir a los niños antes
de comenzar la lectura qué van a leer y cómo se lee mejor.
Según nos informó la profesora, en
los últimos años la lectura ha cobrado gran importancia porque han llegado los
informes internacionales que se pasan a todos los niños de los diferentes
países (con la misma lengua) y resulta que España está a la altura de Angola,
es decir, de los que tienen la comprensión lectora más baja.
Viendo este resultado deberíamos
plantearnos qué estamos haciendo mal, y definir que la clave está en la educación
y en la forma en la que se ha enseñado durante años a lo que denominan “leer”,
pues si lo pensamos bien en verdad es descodificar.
Estos dos términos son muy
distintos, sin embargo, hay tendencia a entenderlos como iguales. La lectura
implica la descodificación, sin embargo la descodificación en sí no es una
lectura, pues no existe en ella ninguna comprensión.
Es importante dedicar a la
lectura al menos 30 min diarios. En éstos, podemos encontrar dos tipos de
lectura con sus respectivas subdivisiones:
LECTURA (30’)
No literaria: es de tipo
curricular (ej. enunciado de matemáticas) u otros tipos de texto funcionales,
informativos etc.
Literaria:
-
Breve:
normalmente se encuentra en el libro de texto de lengua, en cada capítulo
aparece un texto. A esto lo llaman comprensión, pero no es un aprendizaje sino
un medio. También son breves los textos narrados.
-
Larga:
son los libros propiamente dichos. Esta lectura se puede realizar por diversos
motivos:
o
Por elección: Debo dar al niño, titulo, portada
y sinopsis, decir si es de aventura o de qué. También puedes darle una lista para
que elija y así motivarle.
o
Por imposición
o
Mixto: se establece un libro obligatorio y
además se ofrecen otros libros.
-
Silenciosa
(comprensiva), es más rápida y funciona con menos fijaciones.
- En voz
alta (expresiva), leyendo en voz alta en verdad no comprendemos lo que
estamos leyendo. La descodificación y codificación en la silenciosa es un
proceso más corto porque solo descodificas.
En este sentido, es importante
aclarar que efectivamente hay que enseñar estos procesos, pero en la realidad,
es una práctica individual la que forja
nuestra lectura en voz alta.
Independientemente de esto,
debemos tener en cuenta que para que se produzca una buena lectura, es preciso
dar la posibilidad al niño de que se lo prepare antes, pues le resulta más
complejo realizarla adecuadamente si es la primera vez que se enfrenta al texto
teniendo que realizar una descodificación en el momento sin prestar atención a
ningún otro aspecto de la lectura, y yo me pregunto, ¿qué sentido tiene
evaluarle sobre esa lectura?, no es una lectura real.
Además la lectura en voz alta es más
lenta ya que hay más fijaciones porque hay que leer cada una de las letras y
palabras.
Según nos aclaró la profesora, “no
debe mezclarse la lectura silenciosa con la lectura en voz alta, son trabajos
distintos”.
Después de aclarar estas
diferencias, continuamos con propuestas de actividades convenientes para hacer
en el aula, estas son las siguientes:
- · Lectura silenciosa
- · Lectura no literaria
- · Lectura literaria
- · Cuentacuentos
- · Biblioteca aula
- · Biblioteca escolar
Comentamos también en clase lo
importantísimo que es tener una biblioteca
de aula y estoy totalmente de acuerdo con ello, y más ahora que he podido
ver el funcionamiento que tiene dentro de un aula en mis prácticas.
El problema de esto es que a
pesar de que casi todos los centros tienen biblioteca, suelen estar poco
dotados y no se van renovando. Las bibliotecas escolares, a excepción de
algunas, no están cumpliendo las funciones que deberían. Es importante animar a
los niños a ir a bibliotecas públicas que si están bien dotadas y de esta
manera conocen nuevos libros.
En relación a la biblioteca de
aula la podemos ir construyendo a lo largo del tiempo, así mismo los niños los
pueden ir llevando e intercambiarlos con los de los compañeros y de esta manera
tienen la oportunidad de conocer más libros sabiendo además que a sus
compañeros les ha gustado, lo cual resulta motivador para ellos.
Como elemento motivador, podemos
además utilizar recursos como los carnets de biblioteca, marcapáginas y
diplomas por su lectura.
En el desarrollo de las clases
dentro del aula es muy conveniente dedicar un tiempo a la lectura para que los
alumnos cuenten cosas del libro, (que les ha gustado, o pueden realizar sus
propias animaciones a los compañeros…)
Cuando “mandamos” a un niño leer
un libro, ¿qué objetivos nos planteamos?
A continuación muestro unos cuantos que debemos de considerar:
·
Que les guste la lectura
·
Que disfruten
·
Que les entretenga
·
Que conozcan la variedad de libros
·
Que imaginen
·
Que no lo sientan como imposición
Una vez aclarado esto, nos
adentramos en la definición de LEER. En clase trabajamos la definición ofrecida
por el informe PISA.
Leer es: “La capacidad de comprender, utilizar y analizar textos
escritos para alcanzar los objetivos del lector, desarrollar sus conocimientos
y posibilidades.”
De este modo, el lector tiene que
tomar un papel activo y reflexionar sobre lo que ha leído.
Éste aporta a la comprensión
todos los conocimientos previos. Es importante entender que en una lectura,
comprender no es repetir lo que dice un texto, sino que es interpretarlo y enlazarlo con lo que se sabe previamente. En
este sentido, hay que ser capaz de relacionar la lectura con nuestros conocimientos,
ideas, valores e incluso con nuestra visión sobre las cosas; y después ser capaz
de hablar sobre él y argumentarlo.
Antes de comenzar una lectura es
importante que crean sus hipótesis a
partir de la información que nos aporta el libro, (portada, sinopsis, autor…) De esta manera es fundamental
también crearles expectativas.
Una vez que comienza la lectura,
normalmente el objetivo es ver si lo están entendiendo no si siguen la propia
lectura. Hay que ver cómo lo están interpretando, para ello haremos preguntas
que les permitan compartir las distintas conclusiones que sacan los niños.
En esas preguntas también tiene
que haber un componente emocional, para que aprendan a empatizar con los
personajes.
Es muy “típico” en los colegios
mandar a los alumnos rellenar una ficha y hacer un resumen al finalizar el
libro. Tiene poco sentido hacer esto y los niños estarán más pendientes de
“tener que” enterarse para ser capaces de resumirlo que de disfrutar la
lectura.
Por esto en importante realizar
otro tipo de actividades y fundamentalmente trabajarla de forma ORAL.
Voy a mostrar algunos ejemplos de
actividades o preguntas que se pueden realizar después de la lectura:
·
Preguntas que lo niños no puedan copiar. Ej. La
relación entre los personajes o como cambian estos.
·
Realizar valoraciones positivas y negativas,
ambas son aceptables.
·
Cambiar el título o el final del libro.
·
Hacer creaciones, es decir, incluir por ejemplo un
personaje nuevo en la historia.
·
Decir con qué personaje se identifican.
·
Realizar preguntas del tipo: ¿A quién le
regalarías este libro y por qué? ¿Por qué te ha gustado?
Una vez finalizada la teoría,
Irune nos planteó la actividad del bloque, ésta consistía en diseñar diferentes
tipos de actividades para acompañar a los alumnos en el proceso de lectura de
un libro concreto. En mi caso fue “El rey del escondite”.
Personalmente estoy muy contenta
con el resultado de esta actividad pues pude ver la importancia que tiene
trabajar la lectura en los tres momentos (antes, durante y después de la
lectura) y la cantidad de “cosas” que se pueden apreciar a través de unas
buenas actividades.
A partir de ese momento, tengo
muy claros los tipos de actividades que quiero realizar para trabajar la
lectura en el aula cuando sea maestra.
De esta forma, considero que es
fundamental dedicarle cierto tiempo para que los niños hablen sobre sus libros
así como realizar algún tipo de mural motivador en el que cada alumno indique
los libros que se ha leído y cuanto le ha gustado de manera que los demás
compañeros lo vean. Espero poder contar con el tiempo para realizar este tipo
de actividades en mi futuro.
Por mi experiencia personal he de
decir que no guardo un buen recuerdo de la lectura, pues yo soy un ejemplo de
niña a la que la han mandado rellenar fichas, hacer resúmenes o en otros casos
un examen con preguntas sobre el libro.
Recuerdo que rara vez leía un
libro con ganas de entre todos los que me mandaban y que en muchos casos ni si
quiera el tema me gustaba, pero no tenía más remedio, era OBLIGATORIO.
Por mi propia experiencia y por
lo trabajado durante este bloque, pienso que la base principal que determina si
a un niño le gusta la lectura o no y si le gustara con el tiempo está en la
forma de trabajarla en el colegio, pues por lo general las primeras lecturas se
realizan allí.
Está claro que no tiene por qué
ser así pero he llegado a esa conclusión tras conocer el caso de determinadas
personas que se encuentran en esa situación. “No me gusta leer, odiaba cuando
me lo mandaban en el colegio”.
En relación a mis prácticas he de
decir que no he podido ver mucho como trabajaban la lectura pero si me parece
importante destacar que hubo casos en los que si se trabajo textos de su libro
y estos eran comentados oralmente y se realizaban de este modo preguntas a los
alumnos, lo cual considero muy conveniente para trabajarlos.
Por otro lado, disponían de una
biblioteca de aula. En ella había, además de libros de lectura, periódicos y
diccionarios. Ésta estaba compuesta por los libros que llevaban los propios
alumnos, cada uno llevaba los que podía ofreciéndoselos a sus compañeros y
tomando prestado los de los demás para leerlos.
Casi todos los días lo primero
que hacían era leer un rato lo que quisieran de la biblioteca de aula, ya fuera
un periódico o un libro, así cada día avanzaban un poco en su lectura. Sin
embargo, no se hablaba en ningún momento sobre los libros y considero que eso
si hubiera sido importante, al menos que cada uno diera su opinión cuando
finalizara una lectura concreta e incluso durante la lectura.
Perfecto.
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